Al
igual que a veces somos creadores de nuestras propias tormentas,
también somos capaces de reunir el coraje para protegernos de su furia e intempestiva.
también somos capaces de reunir el coraje para protegernos de su furia e intempestiva.
Pero quizá lo más sensato sea no dejar que llueva, aprender a controlar el arrebato emocional, no hacernos daño a nosotros mismos con un pensamiento que ni siquiera está fundamentado. Se trata de desarrollar la madurez necesaria para sobrellevar lo que nos acontece teniendo en cada momento la sensación adecuada, sin exagerar ni extrapolar, en su justa medida.
El placer del equilibrio Ψ
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